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Me llamo Olivia y les voy a contar esta historia que guardo celosamente en mis recuerdos.

Cuando tenia quince años me hice novia de Marcelo, él apenas tenia diez siete. Nuestros padres pensaban que éramos muy jóvenes para andar de novio pero también pensaban que era embullo de adolécete. Mi querido Marcelo era delgado con ojos verdes claro. Tenia la risa a flor de piel; recuerdo que todos buscaban su compañía por su buen humor. Yo sin embargo siendo tan joven era mas seria. Tenia el pelo largo y negro combinaba con mis ojos negro también era también delgada pero bien formada, cadera ancha senos medianos y nalgas bástate grande el prototipo de la latina. Marcelo y yo siempre estábamos juntos buscando cualquier rincón para hacer el amor. Nuestras amistades se molestaban porque no compredian como siendo tan jóvenes podíamos querernos tantos.

Paso el tiempo, pase a estudiar a la universidad donde ya Marcelo estudiaba arquitectura yo estudiaba economía. Mi empeño era estar siempre al lado de Marcelo buscarlo besar su boca, su cuerpo. Recuerdo una tarde al salir de la universidad, caminábamos por el parque él haciendo planes para cuando terminara de estudiar, nos acercamos al lago del parque el cual estaba lleno de aves, patos, una que otra galza. Yo me tire en la hierba y le dije con gran angustia.





–Marcelo saben que ya están llamando para el frente de combate—-hacia mas de un año que estamos en amenaza de guerra. Y después de negociaciones no se podía aplazar más.

—Mi amor aunque me llamen a cumplir con mi deber de soldado Siempre volveré a ti.—-y con esta frase lleno mi boca de besos su lengua buscaba la mía mientras que con su mano hábil me desabrochaba la blusa y el brasiel. Mientras que yo trataba de desbotonar el cinto del pantalón metiendo luego la mando tocando su viril miembro ya hinchado por el placer. Sin esperar puse mis labios en aquel miembro tan deseado y lamí su punta que estaba llena de liquido metiendo la punta de mi legua por su hoyito lo que hizo que Marcelo de retorciera de placer, Mientras el ya quitando mis panty introduciendo su mano y acariciándome el clítoris, eso fue suficiente para que los movimiento con mi boca se volvieran mas rápido, metiendo el dos de sus dedo lo que siguió a un juego circular con su lengua adentro de mi vagina. Sin poder mas gemí me retorcí, sintiendo un orgasmo bajar por mis entrañas, al sentir el mis jugo en su boca provoco que se derramara el también en mi boca. Ya mas aliviado pero con sabor a pecado en la boca nos quedamos quieto sin aliento sin decir mas palabra; no hacia falta Nos arreglamos la ropa y nos dirigimos a la casa. Por primera vez en anos no había nada que hablar.

Pasaron varios días por una cosa o otra no vi a Marcelo aunque nos hablamos por teléfono todas las noches, hablábamos de cosas triviales sin importancia. Yo presentía que algo me ocultaba pero pensé que ya estaría listo para decírmelo.

Una tarde después de una semana sin verlo se apareció en casa, lucia un uniforme de las fuerzas armadas. Me parecía no se mas alto, quizás mas maduro. A Marcelo lo habían llamando al Servicio Militar. Sentí como mi corazón de partía en dos.

—–Por que no me dijiste que te habían llamando.—— le reproche.

—–No quería que te preocuparas hasta ultimo momento.

—–¿Cuándo te vas?

—–Al amanecer. Quería verte antes estar contigo………..

Me abrace a el llorando. Llore amargamente.





Estuvimos toda la tarde y la noche junto en mi cuarto. Amándonos como dos locos desesperados. Yo lo beso él me besa yo corría mi lengua por su cuerpo lamía su sudor, olía su aroma. Quería recordar ese momento para siempre. Él acariciaba mi espalda mis nalgas lamía mi ano, mientras que introducía sus dedos en mi vagina. Yo loca de pasión ansiedad le suplicaba que me penetraba———-cosa que sé que le gustaba oír. El me cogía por las caderas y poniéndome en cuatro me embestía como una fiera enloquecida por la pasión hasta que nuestros jugos se unía en uno solo. Recuerdo que nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente cuando desperté el no estaba yo desesperada salte de la cama me vestí con lo primero que encontré y salí corriendo hacia su casa. Con tan mala suerte ya se había ido su madre me dio una nota que él me había dejado:

Querida Olivia:

Anoche tus caricias llenaron mi cuerpo, tu olor me lleno mis sentidos, tu llanto lleno mi alma. Y eso será el escudo que me protegerá para regresar a tus brazos.

Te quiere siempre Marcelo.

Pasaron unos dos meses antes que recibiera noticias de Marcelo. Su primera carta estaba llena de angustia en ella me contaba como amigos mutuos murieron el frente de batalla, me decía que habían minas de bombas por todas partes que solo el recuerdo de la ultima noche que estuvo conmigo y la promesa de volver lo mantenían en pie. Y así carta tras carta. Por la radio daba noticias y las listas de los nombres de nuestros soldados caídos yo con ansiedad esperaba angustiada oír una mala noticia, cuando pasa el día daba gracias a Dios que Marcelo no estaba en esa lista.

Sonaba con el con sus besos con sus carisias y al despertar lloraba y lloraba, al verme sola y que solo era un sueno.

Una tarde empezó a llover fuertemente con mucho viento, amenazaba una tormenta por lo que decidí acostarme temprano. Estaba angustiada tenia un peso en el corazón que apenas me dejaba respirar. Hacia algún tiempo que no sabia de Marcelo y eso me tenia muy nerviosa. La guerra estaba por acabar pero aun así todavía Marcelo seguía en el campo de batalla. Pensando en que haría cuando llegara me quede como embelesada de pronto una ventana se abrió por el aire lo que me hizo saltar de la cama y correr a cerrarla. En el lumbral de la puerta había una figura de un hombre alto delgado, no podía ver bien y me acerque temerosa que fuera un ladrón. El hombre estaba uniformado si era alto delgado estaba muy mojado. Mi corazón empezó a palpitar con gran rapidez mis manos se pusieron heladas y sudabas, mi cuerpo empezó a templar. Sentí un frió que casi no me deja respirar. Mis ojos llenos de emoción no podían creer que ahí delante de mí estaba mi Marcelo apuesto como siempre algo delgado. Llena de alegría me agrace al y le dije con gran alivio susurrando sabia que volverías. Él sin decir nada me beso apasionadamente llevándome a la cama. Suavemente me desnudo y empezó a besarme muy despacio sin prisa como si yo fuera de cristal, sus labios fueron bajando por mi cuello buscando con su legua mis pechos circulado mis pezones dándole suaves mordiscos y estaba en la gloria hasta el punto que no me di cuenta en que momento el se quito la ropa, solo cuando sentí su duro miembro pegado a mi cuerpo, él seguía jugando con su lengua bajando por mi vientre hasta mis bellos pubicos yo gemía con una loca llena de placer. Esperando el momento que con su lengua buscara mi clítoris, pero el no quiso esperar mas y sacando su cara de mi poso me lo que me hizo gemir y desesperarme mas el cayo mi boca con sus besos mientras su miembro buscaba el hoyito del placer. Senti como con mucha dulzura él acariciaba con su miembro en forma vertical mis partes mas intima enloqueciéndome de placer yo sentía como mis jugos brotaban de mi fuente mojándome, el seguía frotando aquel duro miembro por mi parte muy suavemente sin apuro lo que me desesperaba mas y más. Le dije entre suspiro y gemidos—penétrame no puedo resistir más. El quizás esperando mis suplicas me penetró pero esta vez a diferencia de otras veces fue algo suave hasta me atrevería decir que delicado, moviéndose rítmica mente al compás de mis caderas. Yo apretaba mi vagina para evitar un orgasmo que se aproximaba por mis entrañas. El divinando esto movio con mas fuerzas sus caderas haciéndome gemir de loco placer. Hasta que senti mis jugos confundirse con los de mi Adonis, que se derramaba adentro de mi vagina.

Acostándose a mi lado me abrazo y me beso la frente. Yo besé su boca con ternura en ese momento era la mujer más feliz del mundo. Mi Marcelo había vuelto. Olí su piel un perfume suave brotaba de su cuerpo yo quería dejar grabado ese momento en mi mente. Nadie podía imaginar lo feliz que yo era. Ahí al lado mío esta mi hombre ese que tanto espere. Y así me quede dormida.


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A la mañana siguiente ya había dejado de llover, abri los ojos feliz buscado con mis manos el cuerpo de Marcelo pero no estaba al lado mio, pense que se estaria bañándose. Lo llame—-Marcelo, Marcelo mi amor—-Bueno pense que habia bajado para desayunar, menuda sorpresa se llevaria mi madre. Decidí tomar un baño, todavía sentía el olor a Marcelo en mi piel y mis partes olía a su sexo. Me ti mis dedos en mi vagina y los lamí si todavía tenían sabor a mi hombre. Me bañe pensando en todo lo que haríamos ahora que estábamos de nuevo juntos. Salí del baño me vestí y baje para buscar a Marcelo y llamando a mi madre.

Cuando llegue a la sala vi a mi madre y mi futura suegra hablando con dos oficiales. Ellas lloraban. Mis piernas empezaron a templar me parecía que mi corazón quería salirse de mi pecho, con mucho temor me acerque y con voz cortada me oí preguntar Que pasa mama Que pasa? Mi madre me entrego un papel con unas medallas el papel decía:

Tenemos la pena de informarle la perdida del Capitán Marcelo Tavio y tenemos el honor de entregarles……no pude leer mas sentí un dolor en el centro del pecho fue como un cuchillo meterse en mi corazón, mi cabeza me daba vuelta y mi cuerpo se desplomaba solo atine a decir cuando mama cuando? Mi madre decía como a las 7 de la noche. no escuche mas.

Cuando desperté estaba en mi cama vi a mi madre poniéndome toallitas frías en la frente. Solo pregunte que paso?

—–Te desmayaste al saber la noticia—-Que noticia? Y Marcelo donde esta?

Mi madre con llanto en los ojos me dio el telegrama. El cual leí con mas calma.

Decía que Marcelo había muerto a las 7 de la noche. Pense que esa fue la misma hora que lo vi parado en mi puerta. La noche que volvió a mí para amarme una vez mas………….

En verdad cumplió su promesa…….Volvió a mí………

Quizás esto no sea un relato erótico pero sí de amor sacado de lo mas profundo de mi corazón y mis recuerdos.


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