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VER PACK

Era un placer el viaje, como todos los días de regreso a casa llevaba a la chica más apetecible del trabajo, el solo mirarla como iba arrellanada en el asiento del auto ponía mi miembro a su máxima expresión y máxime con esa carita angelical que ponía haciéndose la dormida.





A mis casi 46 años, y de ellos 25 de casado, las relaciones sexuales con mi mujer ya no resultaban tan apetecibles como en sus mejores tiempos, por eso disfrutaba con esta portento de mujer (de tan solo 22 años) la breve hora de camino del pequeño poblado donde trabajábamos hacia la ciudad.

Viajes iban, viajes venían y yo solo me conformaba con mirar de manera furtiva sus senos a través de los escotes de las blusas sugestivas o las microfaldas que en ocasiones se ponía dejándome ver en no más de una ocasión el triángulo de la pantaletita que escondía y se adivinaba detrás de ellas la rica vagina culpable de muchas masturbaciones que en su honor me hacía.

Pero dice un refrán que “tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe” y efectivamente, en un día de Octubre iniciando el otoño después de haber recorrido quince minutos de travesía en esa carretera solitaria y con exceso de curvas, un neumático del auto se poncha y me tengo que hacer a un lado del camino para el cambio de llanta.


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Ixbet y yo bajamos de la unidad y me dispongo a hacer el trabajo, mientras acomodo el gato para desmontar, miro hacia arriba y veo esas dos columnas que tiene por piernas y al final de ellas se vislumbra la tanga color marrón que protege el centro de mis pasiones.

¿Qué mira Ing.? Y esconde una sonrisa por demás pícara que hace que la protuberancia de mi pantalón sea mas visible todavía, al salir debajo del auto por mi nerviosismo me golpeo en la defensa y ella me pone su mano en la frente para calmar el dolor de ese momento. Esto fue el inicio, le tomo su carita y le planto un beso reprimido de no se cuantos meses, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás. ¿Pero que hace Ing.? hummm…hummm… – Ixbet, cariño no puedo evitar esto que siento por ti, por favor déjame que me deleite con este momento. – Pare, no es correcto lo que hacemos, además yo no le he dado motivo para esta situación. – Mira cariño, se que lo deseas desde hace tiempo como yo, no te reprimas y disfrutemos.

Mi mano se pone en contacto en su entrepierna subiendo y bajando con suavidad, con atrevimiento subo hasta tocar el borde de la tanguita que parece que se ha puesto especialmente para mi. Cuando el dedo índice se atreve a tocar sus preciosos vellos color oro, siento inmediatamente la humedad de su concha y abajo mi miembro pide a gritos liberación.

Con nuestras respiraciones agitadas y como dos posesos, nuestras manos dan rienda suelta a los instintos por demás naturales que se dan estos casos entre un hombre y una mujer aguijoneados por el deseo sexual.

Sin mediar palabra, nos vamos alejando de la carretera para internarnos por una brecha para evitar ser sorprendidos por los acontecimientos que irremediablemente sabemos que sucederán, conforme vamos caminando mi mano derecha aprieta sus glúteos que se sienten duros propios de una mujer joven en toda la extensión de la palabra. Después de tres minutos paramos bajo un frondoso cedro a la orilla de un pequeño riachuelo.

Lentamente me hinco y subo el pequeño trozo de tela de su minifalda y ¡oh! ahí estoy enfrente de esa rica panochita de la que solo me separan cinco centímetros, acerco mis labios y los poso por encima de la pantaletita aspirando el aroma que me parece que emana los olores más excitantes que una mujercita puede brindar a su hombre.

Siento el ligero temblor de sus rodillas cuando por fin empiezo a dar el reconocimiento a esa preciada almejita, con la tanga por un lado mi lengua recorre cada uno de los pliegues de tan rico tesoro. – Ogggggghh…… oghhhhhhhhhh……… mmmmmmmm. ¿qué es lo que me pasa?……. ummmm…. nooooo!…. Y de pronto siento como su rico néctar resbala por mi barbilla cuando alcanza su primer orgasmo.

En verdad Ixbet no sabes cuanto soñé con este momento, fueron largas noches de pensar que esto se hiciera realidad un día, ven cariño acércate a mi lado. Sin mediar palabra siento su mano hurgar por el cierre de mi pantalón logrando en un instante dejarme solo con la trusa apreciándose mi bulto que ya no disimula su máximo esplendor, lentamente como midiendo el terreno su frágil manita busca con ahínco eso que tanto desea y toma mi capullo descubriéndolo de manera deliciosa hacia adelante y atrás.- No pares mi vida lo haces rico ufff… jjjjjggggg….. menéalo así, …. pon tu boquita en él …. ohhhhh! lo haces perfecto. Aunque mi instrumento no es de medidas desproporcionadas veo como por instantes lo desaparece completamente en la oquedad de su boca, sintiendo un calorcillo rico que me transmite por toda la nervadura de mi verga.

Haciendo gala de un control mental para no venirme en esos deliciosos momentos, disfruto por espacio de cinco minutos esa mamada fenomenal, por fin sabiendo que no podré durar más sin eyacular, con un movimiento simple retiro su cabecita de mi miembro y solo me limito a recostarla sobre el césped para consumar lo que hemos iniciado.





Veo con satisfacción ese hermoso rostro que tiene ahora y noto en sus ojos un brillo especial, no hay palabras….. solo me concreto a interpretar su mirada que pide a gritos la penetración. La cabeza gorda mi glande toca con suavidad su hendidura y al hacerlo siento como sus efluvios vaginales vuelven a mojar al que será dentro de pocos instantes su verdugo placentero.

Cariño se que no soy el mejor de los amantes, pero acepta esto que te brindo, acto seguido como si fuera algo mágico los pliegues de sus labios vaginales se van abriendo y van aceptando centímetro a centímetro ese trozo de carne dura y trepidante, y aunque ya no es virgen siento que mi verga es estrechada con dulzura dándole la bienvenida en su interior. Oh! Ing. acabe de meterla toda, no sabe lo feliz que me hace, ogggggggg…..mmmmm…… jjjjjjggg. Así, así, más profundo….oummmm…..¡yyaaaa…. yyyyaaaaaaaaaa!, de pronto cuando el movimiento se hace más rítmico por parte de los dos, siento sus abundantes líquidos que bañan en toda la extensión de la palabra mi inflamado miembro logrando incluso mojarme los huevos.


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Solo unas pequeñas lágrimas que resbalan por sus mejillas me indican que mi dama es completamente feliz. Mi vida estos momentos no quiero que terminen nunca, pero no puedo evitarlo, te tengo ensartada y el torrente de esperma pide su liberación, así es que no puedo evitarlo, tómalos pues, son todo tuyos. Agggggg…….. cielos es…… estupendo!…….. mmmmmmmmmm……. fffffffgggggggg……., Mi niña adorada que feliz me has hecho., poco a poco siento una lenta flácidez de mi verga que aún se niega a salir de tan rica cuevita, nos damos de besos y solo el murmullo de árboles y riachuelo son testigos de esta acto, veo sus hermosas nalgas y descubro un hilito de semen que ha sido expulsado de tan rica puchita.


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