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La noche era lluviosa… Habían decidido quedarse en casa y disfrutar de una película en DVD que habían alquilado y que tenía mucha acción y algo de erotismo… Por lo que luego de prepararse unos emparedados y algo de botana, así como abrir dos refrescantes coca-colas, se dirigieron a la sala para encender los aparatos y disfrutar el filme…

Raúl y Fabiola eran una pareja muy unida, nada enturbiaba su felicidad luego de 15 años de matrimonio y aunque no tenían hijos se conformaban con amar a los sobrinos, hijos de sus hermanos. Esa noche decidieron quedarse a disfrutar su privacía e intimidad. Ninguno de los dos tenía ganas de salir a bailar como lo hacían cada sábado…





La unión de ellos era tan perfecta que Fabiola no puso objeción para quedarse en casa. Conocía de sobra a Raúl, por lo que no le preocupó su negativa a salir. Algo bueno para ambos estaba tramando…

II

Se sentaron en el sofá de la sala. Raúl sólo traía un pequeño pantalón y el torso desnudo, mientras Fabiola traía un ligero camisón transparente que reflejaba unas pequeñas bragas de las llamadas hilo dental y que permitía, también, ver las exquisitez de su cuerpo…

El se acomodó de tal manera al momento de sentarse, en tanto ella se acostó colocando su cabeza en sus piernas. El cariño que ambos se profesaban se hacía visible a cada momento, porque seguido le acariciaba el pelo y el cuello…

Por su parte, ella se dejaba querer y de vez en cuando paraba la boca para que Raúl le depositara un beso, mientras la película seguía su reproducción y viéndose en pantalla…

III

Sin embargo, lo que tenía que suceder, no tardó muchos minutos, las escenas de la película se empezaron a poner candentes… Los actores principales estaban en tremendo faje en el interior de una recámara con motivos blancos y se veía como la actriz se despojaba de sus ropas para buscar, posteriormente, el cinturón del pantalón del actor y abrirlo para que saliera un pene de grandes proporciones que provocó el comentario de Fabiola:

– Eso está descomunal… Será verdad o es falso…

Raúl, sólo alcanzó a decirle:

– Por lo regular en esas escenas, siempre contratan a dobles de cine pornográfico. Pero para hacer el amor, no se requiere un gran miembro, lo importante es saber moverlo…

La pareja se carcajeó por la ocurrencia de Raúl.

III

Sin embargo, lo que tenía que pasar, pasó… Al proseguir el desarrollo de la película y hacerse las escenas más candentes… Raúl comenzó a empalmarse y en su pantaloncillo se marcó una protuberancia, por lo que Fabiola sintió el efecto de inmediato, ya que su cabeza reposaba en sus piernas…

De inmediato le bajó el zipper y sacó el pene que se encontraba en toda su dimensión, pero aprisionado por la tela de la truza y el short… Se puso bocabajo y comenzó a lamerlo… Mientras Raúl estiraba las piernas… Sabía de antemano que la decisión no podía ser la mejor, cuando su mujer, su amada esposa, lo iba a satisfacer plenamente…

Fabiola recorrió con la lengua el pene de Raúl hasta los testículos y de cuando en cuando, le bajaba el glande para recorrerlo con la lengua, lo cual hacía que a él se le enchinara el cuero… Luego de juguetear por algunos minutos de esa manera, se lo introdujo en la boca y lo sorbía como quien disfruta un helado… Demostrando que era una excelente mamadora…

Raúl cerró los ojos y entre balbuceos exclamó:

– Así, mi amor, sigue, sigue, sigue, me gusta como lo haces…

Pero Fabiola, ni se enteró del balbuceo, porque estaba entregada a su labor de lamerle la verga a su esposo, quien lo disfrutaba a más no poder… Ella siguió en lo suyo, cuando un movimiento brusco de Raúl le dio el aviso de que estaba a punto de venirse, así que hizo un movimiento enterrandose todo el pene en su boca y los músculos de la garganta se expandían y cerraban como si lo masturbara con ese acto reflejo…

Raúl ya no pudo más y aunque intentó retardar la eyaculación, no logró su propósito, porque lo que hacía Fabiola, durante quince años no se lo había explicado y era el inicio para disfrutar grandes coitos con su mujer a la que amaba, por encima de todo… Sus testículos se hicieron más grandes, porque el esperma llegó al saco escrotal, cuando de pronto sintió una descarga que recorría desde su cabeza, pasando por la columna vertebral y llegó al pene donde descargó una cascada de semen que fue a parar a la boca de Fabiola, quien ni siquiera se inmutó y sólo hizo un ligero movimiento para tragárselos y aunque le escurrían por la boca, siguió su labor de mamadora, hasta que cesaron las descargas…

IV

Pero la noche no había terminado… Ambos se olvidaron de la película… En ese momento estaban entregados al amor… Por lo que Raúl estaba en deuda con Fabiola, así que la besó en la boca y ambos se fundieron en un beso que con el paso de los segundos se fue haciendo frenético y salvaje.

Nada de eso les importó, las lenguas se buscaron y serpenteantes se entrelazaban e intercambiaban ptialina… El se separó y comenzó a recorrer con sus labios sus oídos y bajó hasta la nuca y el cuello, era uno de los puntos más eróticos de Fabiola, quien respondió de inmediato a la caricia que le prodigaba su amado.


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Fabiola, bajó sus manos y metió una bajo su tanga… La humedad que sintió le indicaba que estaba preparada para lo que más le gustaba a hacer a Raúl… Este le quitó el camisón y se detuvo por unos instante en los pezones que duros y erguidos indicaban estar listos para el acto de entrega…

Continuó su recorrido por todo el cuerpo, besó su ombligo por una, dos y hasta tres veces, hasta convertir su lengua en una pequeña punta de flecha que se introducía… Esa caricia, ya provocaba que Fabiola convulsionara su cuerpo… Estaba excitadísima…

Raúl siguió hasta la entrepierna, pero no le quitó la tanga… A él le gustaba primero lamerle la vagina sobre la tela y es que le gustaba sentir el olor que despedía la humedad de la fina tela que se juntaban con los jugos de la vulva de su amada…

Los minutos iban pasando y Fabiola estaba en el éxtasis del placer… Siempre le había gustado la forma en que la lamía su esposo, quien por cierto tenía una lengua larga, era algo indescriptible que la hacía cerrar los ojos y transportarse por todo el universo, disfrutando de un viaje sideral, producto de la entrega apasionada por sentir toda la voluptuosidad de uno de los actos más importantes en la vida del ser humano…

V

Fabiola sólo estaba en espera de que él le introdujera la lengua en su coño… Y no tardó mucho Raúl, cuando le hizo a un lado la pequeña braga y comenzó a juguetear con sus vellos púbicos, hasta que se decidió a buscarle el clítoris, logrando asirlo con sus labios y sorberlo a tal grado que ella por un instante sintió un ligero dolor… Pero de inmediato se acompasó y arqueó su cuerpo como incitándolo a que siguiera mamando…

Raúl no declinó la invitación y siguió sorbiendo el clítoris a más no poder, introdujo su lengua hasta el fondo de la vagina, hasta que Fabiola ya no pudo más y sólo alcanzó a exclamar:

– Mi amor, me corro, me corro…

Las palabras se murieron en un susurro… Ella tuvo un espectacular orgasmo, provocado por la que ricura, como lo calificaba, forma de mamar de su marido…

VI

Luego de haberse corrido Fabiola… Raúl se separó por un instante para limpiarse la cara… Las corridas de ella eran tan espectaculares que le llenaban todo el rostro de esos jugos agridulces que tanto le gustaban…

Enseguida procedió a quitarle la braga y se la llevó a la nariz… Para ese entonces Raúl tenía de nuevo el miembro a cien por hora… Le levantó las piernas y empezó a besarle los pies… Otro de los puntos débiles de Fabiola era exactamente debajo de los dedos y el espasmo de la excitación no tardó mucho. Esa caricia, hizo que le pidiera con exigencia:

– Amor, déjame sentirte dentro de mi, ya no aguanto más…

Raúl, le abrió las piernas y de una embestida le introdujo el pene largo y grueso que provocó en ella un gesto de dolor, pero se sobrepuso de inmediato… Por lo que ambos comenzaron un vaivén al cual en algunos momentos le imprimían velocidad, pero él intentaba retardar un poco la eyaculación porque le gustaba disfrutarla y le excitaba ver las gesticulaciones y susurros de su mujer…

– Así… asi…. más… más… dame todo… no dejes nada afuera… quiero todo…

VII

La lluvia no había dejado de cesar… El agua golpeteaba las ventanas… Los truenos eran como fuertes gemidos en la noche… Nada enturbiaba ese momento que vivían Fabiola y Raúl, quienes se entregaban al amor en toda su plenitud y fantasía…

Los movimientos de Raúl se hicieron más intensos… Ella lo acompañaba para no desentonar… Hasta que sus cuerpos sintieron en su interior descargas de adrenalina que parecía que el corazón se les saldría, porque latía en forma apresurada… Pero eso no les importó, era el llamado al orgasmo…

Fue ella la que asintió al decir:





– Amor, ya no aguanto más, me voy a venir, hagamoslo juntos por favor…

Raúl no respondió, sólo siguió el ritmo del movimiento y cuando tensó el cuerpo, fue el mejor mensaje para que los dos se corrieran en una espectacular venida y un grito lanzado que se confundió con el ruido de la tempestad…

El orgasmo de Fabiola fue intenso… Su pezones estaban erguidos y sus jugos se confundieron con las descargas del viscoso líquido espermático que le había lanzado Raúl, quien desfallecido se salió y se tiró en la alfombra…

VII

La lluvia de la noche y la lluvia en la pantalla del televisor se fundieron, como fundidos estuvieron los cuerpos de Raúl y Fabiola, quienes disfrutaron de la voluptuosa entrega de esa noche…. Porque ellos iban a seguir haciendo más cosas…

Aún faltaba algo… A ella le gustaba ser penetrada por el ano y Raúl, era muy delicado para hacerla sentir amada cuando se trataba de copular por el trasero…

Sólo había que esperar unos instantes para que recuperara la potencia viril… Así que ella se tiró junto a él y con una mano comenzó a juguetear con su pene, el cual respondió al llamado…

De inmediato ella se montó y como experta jinete lo galopó por varios minutos, siempre procurado que la excitación de él no menguara y a la vez recuperara fuerzas…

Poco a poco el mástil de Raul recobró fuerzas y él la puso en cuatro patas para apoderarse de sus caderas y así como estaba el pene lubricado con los jugos de su amada, la abrió con suavidad y la fue penetrando por el trasero…

Ella, por un instante sintió un ligero escozor… Pero fue amoldando su cavidad al grueso del miembro que suavemente se fue introduciendo, hasta que llegó a su fin y tras un mete y saca, Raúl fue imprimiendo mayor velocidad, hasta que lo sacó casi hasta la punta y se lo introdujo todo de un solo golpe…

Ese fue el aviso de que estaba próxima una eyaculación, por lo que ella puso su mano en el clítoris y jugueteó con él con gran desesperación, sabedora de que tendría otro orgasmo más…

Una descarga eléctrica fue el aviso para Fabiola, quien ya no pudo más y dejó que ésta siguiera su curso como anuncio previo de uno, dos y hasta tres orgasmos al mismo tiempo. En tanto Raúl, se apoderó de las caderas de su amada para meterse con fuerza y llenarle el ano de grandes cantidades de semen…

VIII

Ambos lanzaron un alarido… Al tiempo de sonreir porque esa forma de coger, les había prodigado durante los 15 años de matrimonio, muchas satisfacciones…

Su compenetración como pareja era única y se lo reconocían familiares y amigos… Pero nadie sabía que en la cama, eran una pareja sui géneris que no tenía inhibiciones para disfrutar el placer del amor…

Y esa noche de lluvia en la ciudad… Habían tomado la mejor decisión de quedarse en casa y disfrutar esa entrega voluptuosa… En tanto los emparedados y las refrescantes bebidas, seguían en la mesita de centro…


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