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Un día, tratando de ganarme su hermosa “cola” y al notar que estaba realmente dispuesta a todo se lo pido una vez más. Y no me dijo que no, simplemente me contestó que tenía miedo a que le doliera, entonces ante esa duda tenía que decirle algo rápidamente porque en esos instantes todo se tiene que resolver en “caliente” y no se me ocurrió nada mejor que contestar de acuerdo a la experiencia de los demás, que también me enteré por los relatos.

Le dije: al principio duele pero después disfrutarás muchísimo.

Entonces me contesta y ¿tu cómo sabés?, … trataré de reproducir el diálogo

Daniel: ahhhh, no te puedo decir cómo lo sé

Sonia: no seas malo, dime o ¿no nos contamos todo?

D- bueno pero hay ciertas cosas que no

S- me muero de curiosidad, contame por favor

D- je je je

S- lo hiciste con una mujer por atrás?

D- noooo

S- se lo hiciste a un travesti

D- noooo

S- cuando eras chico se lo hiciste a un amigo

Toda esta situación me provocaba nervios, risa no controlada y me excitaba…

D- noooo

S- te lo hicieron?

D- je je je

S- te lo hicieron, verdad?

D- esteee (era mentira, pero contesté dejando la duda, para ver su reacción, que esperaba una censura de parte de ella, pero grande fue mi sorpresa cuando noté un poquito de perversión en su mirada, no puedo explicarlo bien, pero juro que me llevó a seguir profundizando en el tema)

S- contame

D- que irás a pensar de mi, olvidate

S- no importa, si lo hiciste cuando eras chico dicen que es normal, lo importante es que no lo sigas haciendo.

Con quién lo hiciste? – vuelve a preguntarme

D- je je je ( me vuelvo a reir, y no hago ningún comentario, pero fijense como sigue …)

S- lo hiciste con Omar? , no, dime la verdad, lo hiciste con él verdad?

D- si

S- tu lo hiciste o él te lo hizo?

D- je je je (como ven, yo no decía nada y la película la iba realizando ella misma, simplemente la guiaba, pero cada vez me gustaba más y cada vez me excitaba más)

S- él te lo hizo, ya me di cuenta por tu cara

D- si

S- y te gustó?

D- si

S- y te lo hizo una sóla vez?

D- no

S- y vos después se lo hiciste a él?




D- no

S- no sé que decirte, ¿se siguen viendo? (porque es un amigo actual de nosotros)

D- no seas boba

S- pero dime la verdad, ¿cuántas veces lo hicieron?

D- … y un año más o menos duró

Ya la conversación dejó de ser excitante para darme cuenta que se creyó todo y tenía que parar la fantasía. El problema es que no sabía cómo hacerlo porque las circunstancias no me ayudaban.

Primero, hacía ya como un año que le demostraba señales que me gustaba que me tocara el ano (eso sí es verdad) y segundo, hacía menos de un mes que usé una tanguita de ella para tener relaciones (con ella obviamente) lo cual fue muy bueno pero al terminar me dijo:”puto”; eso me dolío y a partir de ahí mis fantasías con ellas fueron cuidadosas.

El asunto fue que le dije que era mentira, que simplemente me dejé llevar por sus preguntas y no fue fácil hacerle creer que esa era la verdad (que es la verdad).

Terminó diciéndome que lo importante era que no lo hiciera de casado y que no lo haya hecho nunca desde que estamos casados, si fue verdad o no algo anterior a nuestro casamiento no le importaba.

O sea, que si hubiese sido verdad que estuve con un hombre – según lo que yo entendí – ella era tan abierta que lo aceptaba. Eso me extrañó sobremanera, porque yo tenía un concepto de mi señora de una mujer muy tradicional, acartonada y si hubiese sido verdad yo creo que hubiese esperado de ella algo más drástico. Pero esa contestación me alegró más allá de sorprenderme. Es decir, no era como yo pensaba, ¡qué bien!.

Sobre el tema de conseguir su “colita” sigue igual, no obtuve nada.

Pero ella es muy hermosa y siempre vuelvo con lo mismo que se merece ser “cogida todos los días y varias veces”, y entonces ella me contesta que le encantaría, y le pregunto: “te gustarían dos a la vez?” y siempre me dice que no.

Hasta que se me ocurrió proponerle comprar un consolador, y de esa forma quizás ella sí pudiera esta con dos a la vez e incluso cuando yo esté trabajando usarlo.

Lejos de decirme que no, me dijo: “bueno, compralo” y continuó: “…y lo podría usar contigo…” lo cual yo no dije que no, simplemente me rei.

Estas cosas son de las más fuertes que hemos hecho hasta que comenzamos a fantasear con una “infedelidad consentida”, a la cual ella me decía que estaba loco … pero después se comenzó a excitar con la idea.

Pero siempre después de lograr el orgasmo yo le advertía que todo era un juego, hasta que un día me dijo que le gustaba de verdad la idea.

Pasó el tiempo, y como no coincidían nuestras vacaciones no era justo que yo la dejara atada en mi casa, sino que fue a la casa de sus padres por una semana.

Me llama al trabajo, y me dice: “¿recuerdas aquellos relatos que leíamos?”,

D- ahhh, sí, ¿porqué?

S- bueno, ahora te puedo llamar “mi cabroncito”

D- dale, no seas así que estoy con mucho trabajo

S- es verdad, y adiviná de dónde llamo?

D- de tu casa supongo

S- nooo, del celular de mi amante; tengo que cortar porque me va ocupar la boca, … te amoo, mi cornuditoooo










D- holaaaa, holaaaaa

No podía creer que fuera verdad

Llamo inmediatamente a la casa de los padres y no atiende nadie, quedé como loco.

Más tarde a las dos horas, vuelvo a llamar y me atiende su madre y me dijo que no estaban porque habían salido y que S. fue a visitar a una amiga que cumplía años.

Me quedé más tranquilo hasta que llegó y me volvió a llamar.

S- Hola, cómo estás?

D- nervioso, decime que es mentira

S- ja ja ja , pero claro amorrrr!!!, ¿cómo crees que te haría semejante cosa?

D- sono muy real y no me gustó

Cuando volvió, tuvimos sexo nuevamente muy fuerte y se reanudó el tema.

Yo seguía utilizando ese método para excitarme y ella me decía: “pero te gustaría o no?”, claro que sí – le contestaba.

Hasta que un día me dijo:”¿y si lo hiciera?”, bueno, hacelo pero me gustaría enterarme, estar preparado, no sé, hoy te digo que sí pero dentro de un rato no sé.

Pasó el tiempo, unos dos meses y compré el consolador.

Lo usamos poco pero siempre estaba ahí, el problema era que ella no se dejaba por atrás y el consolador era para complementar y no para sustituirme.

Hasta que un día en pleno sesenta y nueve, me pasa vaselina sin que yo supiera realmente sus intenciones hasta que siento algo que no era su dedo, la miro como pidiendo explicación y me mira como diciendo: … si te gusta ….; agaché la cabeza y volví a mi tarea, a comerme su rico “conejito” pero …. comencé a sentir el tamaño del consolador, fue increible, primero un dolor y luego con su cara de “te lo hice”, me la cogí como nunca lo habíamos hecho.

Pasan un par de meses y vamos al cumpleaños de su madre, pero aprovechamos para ir un día antes y así poder disfrutar de algún paseo.

Estabamos caminando, mirando vidrieras y de pronto se para un señor alto, mayor de 45 años, educado, agradable y la saluda con un beso; y ella me presenta: “un amigo…”.

Yo la miré y no entendía nada, después de despedirse y decirle que lo llamara … le pregunto:

D- ¿porqué me presentaste como un amigo?

S- ¿recuerdas cuando te llamé al trabajo hace unos meses?

D- sí, (temblorosamente y bajito)

S- bueno, era cierto y fue con él

D- ………………. un largo silencio, no dije nada

Nos fuimos caminando sin decir nada y pensaba salir corriendo, irme, cualquier cosa.

Hasta que le pregunto: ¿y qué pensás?

Y me dice: … si me dejarías llamarlo?

D- no sé porqué pero me excitó la pregunta, y le contesté que sí pero con una condición

S- cuál? (rápidamente respondió)

D- que le digas que irás con tu amigo

S- bueno

Lo llama y resulta que el tipo le contesta que sí que no había problema, si el amigo quería también “recibir”, y la muy descarada tapa el tubo y me lo transmite riéndose soncarronamente, ante mi perplejidad no atiné a decirle otra cosa que: “decile a todo que sí”… como ya dando muestras de que no me importaba absolutamente nada


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